24.12.10

I wish.

Y esta sensación es la única que quiero en mi vida. Ay, verte sonreír, mirarme fijamente, morderte el labio, reír, subir la voz para preguntar, acercarte por primera vez, apretarme, jugar a ser invisibles, que el mundo desaparece a nuestro alrededor, besos, casi besos, tu cuello, tus dientes en mi hombro, los abrazos, mil y un millón de veces.

23.12.10

La innombrable aventura.

Descubrir el mundo en una pelusa que vuela insistente por el horizonte. Hablar con el silencio de un abrazo... La vida en fragmentos. La música del caos, de la emergencia inevitable de esas fuerzas impermanentes. La inconstancia de nuestra magia. El día y la noche son un parpadeo que no termina: el amanecer no es un paradigma, ni el atardecer un quiebre de esquemas.
Hay ciertas promesas que deberían cumplirse pronto, sí, la pieza de baile, las historias, los filmes, los libros, los besos, y cuando digo pronto es muy pronto.

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top 5 de los últimos dias (sí, de los "santos" de los ultimos días)
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13.12.10

Dear Coachella.



This is how the world should be like. United in music, peace, love, food, chillin out on the grass, partying, being free, and living and loving life!

1.12.10

¿Por qué soy vegetariana?

“Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos”. 
Paul McCartney

Seguramente hay muchas respuestas a la pregunta del por qué comes carne. “Porque me gusta”, “porque así fui educado”, “por costumbre”, “porque no me gustan las verduras”, pero ninguna de ellas me parece que esté implicando algo más que una cuestión de gusto. En cambio, cuando nos preguntan ¿por qué no comes carne? nos vemos obligados a dar toda una explicación que justifique nuestra decisión.

Por suerte un día me crucé con un grupo de gente que no comían ni vestían con productos que vinieran de animales. Entre platica y platica me fueron tirando abajo todas esas leyes que consideraba obvias.
Y al final resultó que no era verdad que la leche era el alimento más sano del mundo, también resultó que para vivir sano no se necesita comer carne ni huevos. Es más la verdad era opuesta a lo que me habían dicho toda la vida, no sólo no eran necesarias las comidas de origen animal para tener una buena salud, sino que eran causantes de muchas enfermedades.
Gracias a un video en donde mostraban como vivían los animales en las granjas industriales y como terminaban sus días en los mataderos dejé de comer carne de una vez por todas. Desde ese momento el olor a carne cocida nunca lo iba a asociar con algo para poner entre dos panes. El olor a carne es una vida anónima que sufrió hasta probablemente agonizar, por un simple capricho humano.
Ya no quise ser responsable de más sufrimiento, así que lentamente fui probando abandonar hábitos que hicieran daño. ¿Podría dejar de comer nuggets? (mis favoritos), claro que lo hice, y la verdad fue más fácil de lo que esperaba. Deje también de adorar las "carnes asadas" sólo por el hecho de ir a consumir la carne (de la cual, una vaca tuvo que ser preñada artificialmente durante toda su vida, con unos meses de descanso entre parto y nueva concepción, la tuvieron que alejar de su hijo, llenar de hormonas, antibióticos, y un largo etcéteras de situaciones espantosas). Es fácil saber para qué lado se inclina la balanza.
Hay gente que interpretan las cosas que dejamos los vegetarianos como pérdidas, no podrían estar más equivocados. Hoy en día lo único que me molesta es no haberme enterado antes de lo que pasaba, de cómo eran las cosas realmente. Una cosa que siempre digo, porque creo con toda firmeza que es así, es que si todos tuviéramos simplemente la información para poder elegir que hacer, la inmensa mayoría (sino es que todos) elegirían el vegetarianismo o el veganismo. Y para eso estoy luchando. 
Estoy orgullosa de ser vegetariana aunque a veces salga de la ciudad y me enfrente a las pobres opciones gastronómicas que nos ofrecen los pueblos donde no hay mucho más que el típico chorizo y la ensalada vegetal “con atún”. Tengo confianza en que poco a poco ganaremos un estante en el supermercado, independiente al de los productos dietéticos o especiales para diabéticos.
De cualquier forma, nunca he sentido que ser vegetariana sea un sacrificio o una renuncia pesada de llevar. Al contrario, me siento bien cuando voy al campo y puedo ver a un animal a los ojos sin sentirme su enemiga.

The Smiths-Meat Is Murder .
A veces uno no deja de sentir lo mismo que Lisa.
Acá la vida de un cerdito.

9.10.10

Punto y aparte.



Corre veloz el tiempo, devora todo lo que toca: ayer ya fallecido y mañana que reposa. Justo ahora floto en el abismo de la incertidumbre, aquel abismo en donde no fuimos ni seremos, donde sólo creemos que somos, siempre sin saber. Y redacto fragmentos de existencia, me cobijo con la etérea marea, en la evanescencia de la noche, mientras mis manos enloquecen, por tocarte una vez más.

14.7.10

Soft pyramids





This whole life it's been about
try and try and try
and try and try and try
to be simple again.

Just be simple again.

15.5.10

Locuras por amor #4

(...)"Dicen que el amor hace a las personas generosas. No sé, no sé; a mí sólo me hizo generoso con Nuria, nada más. Con el resto de la gente me volví desconfiado y egoísta, mezquino, maligno, tal vez porque era consciente de mi tesoro (de la pureza inmaculada de mi tesoro) y lo comparaba con la putrefacción que los envolvía a ellos. En mi vida, lo digo sin miedo, nada hubo semejante a las meriendas-cenas que tomamos juntos en las escalinatas que descienden del Palacio al mar. Ella tenía una manera, no sé, única, de comer fruta con los ojos perdidos en el horizonte. Aquellos horizontes de auténtico privilegio. Casi no hablábamos. Yo me acomodaba un escalón por debajo y la miraba, aunque no mucho, mirarla demasiado era doloroso, y bebía mi té con delectación y parsimonia. Nuria tenía dos chandals, uno azul con rayas diagonales blancas, el oficial, creo, del equipo olímpico de patinaje, y uno negro ala de cuervo que resaltaba su pelo rubio y su cutis perfecto, arrebolado por el esfuerzo, de muchacha de Botticelli; éste último era un regalo de su madre. Para no mirarla a ella yo miraba los chandals y aún recuerdo cada pliegue, cada arruga, lo abombado que estaba el azul en las rodillas, el olor delicioso que desprendía el negro sobre el cuerpo de Nuria cuando la brisa del atardecer nos evitaba cualquier palabra. Olor a vainilla, olor a lavanda. A su lado, por supuesto, debí desentonar. A nuestras citas diarias yo acudía directamente del trabajo, no lo olvidéis, y a veces no tenía tiempo de quitarme el traje y la corbata. Otras veces, cuando Nuria tardaba en aparecer, sacaba del maletero unos pantalones vaqueros y una camiseta deportiva gruesa y holgada, una Snyder americana, y me cambiaba los zapatos por unos mocasines Di Albi que se llevan sin calcetines, aunque a veces olvidaba quitármelos, todo esto bajo el parral, sudando y escuchando el ruido de los insectos "

La pista de hielo. Roberto Bolaño.